
Una de las recetas más simples pero más delicadas que podés llegar a comer de la cocina Italiana. Todo comenzó un invierno caluroso típico de Miami cuando mi papá me llevo a comer a su restaurante favorito, Boca di Rosa (lejos el mejor restaurante italiano en Miami), después de ir al cine a ver Chicago. Esa noche empezamos como todas las noches con un prosciutto e melone y pan casero recién sacado del horno, después pedimos la sopa típica del lugar, zuppa di rosa, servida con pétalos de rosas, una cosa fuera de serie. Por último , antes de pedir el plato principal, no podíamos pasar de comernos una pizza de entrada, obvio que una “pizza margarita” como le gustaba a Ernest. Esa noche en vez de pedir mi plato favorito, como cada vez que comía ahí, mi papa me pregunto ¿porque no probas otra cosa hoy? Pedite una de las especialidades me dijo, unos gnocchi burro e salvia. “BURRO!!!” dije con cara media rara a mis 16 años. Si mi amor, me dijo cariñosamente como el era, “burro” es manteca en italiano y salvia es…. y como el era (yo le decía el libro gordo de petete) empezó a explicarme en detalle lo que era, te podía hablar de todo y si no sabia algo lo inventaba tan bien que parecía verdad. La salvia (Salviaofficinalis) es una planta arbustiva originaria de la región mediterránea. El origen del nombre es en latín, en cuyo idioma era «salvi», que quiere decir salvar. Esta planta aromática es usada por todas las medicinas populares europeas (existen diversas especies de salvia, tanto en regiones más frías donde los inviernos son fuertes como en las regiones desérticas) y todas, de alguna manera, son medicinales. La salvia es un poderoso antiinflamatorio, antiséptico, analgésico y también puede ser utilizada para tratar problemas de calambres o espasmos estomacales repentinos. También es rica en vitaminas A y C y su infusión puede resultar útil para la indigestión y la acidez de estómago. En cuanto a la cocina es perfecta para adobar o condimentar la carne de cerdo, para combinar con tomate, para añadirla a cremas de vegetales, y por supuesto para combinar con pasta aromatizando manteca.Mirándolo y escuchándolo atentamente como siempre que me contaba algo le dije Pa me convenciste! Pido eso! Buenísimo me dijo pero vamos a decirle a Pietro (dueño de Boca di Rosa) que nos enseñe a cocinarlo. Pasamos a la cocina, nos pusimos un delantal y Pietro nos pidió que lo ayudemos. Desde ese día en adelante Gniocchi Burro e Salvia fue uno de mis platos favoritos no solo por la combinación rústica pero delicada de la salsa, lo simple de la preparación del plato, pero por que cada vez que corto una hoja de salvia fresca de mi planta ese olor me lleva a esa noche que compartí con mi papá en uno de nuestro restaurantes favoritos. Hoy, como una vez mi hermano mayor me pidió por favor que le enseñe a cocinar una rica pasta (alguna vez yo le tenía que enseñar algo al mayor), le enseño a mi hijo Max, que le encanta la cocina, como lo hizo mi papá y Pietro esa noche y lo comparto con ustedes. Espero poder extender con sus familias y amigos el recuerdo de esa noche y que cuando lo coman puedan recordar junto a mi a Ernesto Baggini agradeciéndole que este plato pueda llegar a ser uno más en sus repertorio de comidas compartida con sus seres queridos.
Equipo
- olla para pasta
- sarten para la salsa
Ingredientes
- 1/2 Pan de manteca
- 15 Hojas de salvia
- Ñoquis para cuatro personas
- Agua de la pasta para usa en la salsa
- Queso parmigiano rallado. Mas o menos un puñado pequeño
- Sal y pimienta
Instrucciones
- Ponemos a hervir el agua con sal
- En una sarten ponemos la manteca a derretir a fuego medio

- Una vez que la manteca esta derretida le ponemos la salvia cortada

- Tenemos que dejar que la manteca siga hirviendo a fuego medio-bajo para que no se queme y no queme la salvia pero la salvia se tiene que ir como tostando un poquito

- Le agregamos sal y pimienta a gusto (ojo por que después le vamos a poner queso rallado)

- Ponemos los ñoquis en el agua y cocinamos al dente, cuando suben ya estan
- Cuando vemos que la manteca empieza a dorarse abajo (esto son los lácteos que van cayendo al fondo y se doran) sabemos que esta lista. Estar muy atentos por que enseguida se puede quemar

- Ahora le agregamos un poco de agua de la plasta y revolvemos bien y vemos si llegamos a la consistencia que queremos, cremosa. Si no esta a ese punto después de un rato le agregamos un poco mas de agua. Es importante agregar poca agua de apoco para no pasarnos. Si nos pasamos dejar que hierva y eso hace que se espese un poco

- Acá ya ven que la salsa esta lista, se ve lo cremosa que esta

- Cuando vemos que los ñoquis (o la pasta que mas te guste, va MUY bien con ravioles) estén listos los pasamos a la sarten

- Mezclamos bien la pasta y revisamos que la consistencia de la salsa este bien y sino le agregamos mas agua

- Punto final es ponerle queso rallado en la sarten y mezclar en lo posible sin cuchara, solo con el típico movimiento de muñeca y sarten que hace que la pasta se envuelva en si misma

- Servimos en un plato medio hondo con un poquito de salvia para decorar

Notas
Tres variaciones o adiciones a esta salsa que quedan increíbles:
-Tostamos nueces y las incluimos al final después de mezclar el queso. IMPRESIONANTE como quedan
-Saltamos champiñones con oliva, sal y pimienta y los agregamos a la salsa para y cocinamos 1 minuto y después agregamos la pasta
-Saltamos pedacitos de pollo en aceite oliva con sal, pimienta y un poquito de ajo en polvo y los agregamos a la salsa antes de agregar la pasta solo para mezclar bien.
